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El Oráculo de Ifa

Blog dedicado al Conocimiento y enseñanza de la metodología de Ifá y de Osha y para compartir ideas sanas

COMO ELEGGUA Y SHANGO SALVARON LA VIDA DE ORUNMILA

Publicado en 14 Mayo 2010 por José Guerra Ojuani Bosaso in IFA

Nace orunmila y baba (Obatala) sin decir nada lo coge y se lo lleva lejos de la casa con intenciones de matarlo. Eleggua que lo ve salir, lo sigue disimuladamente disfrazándose de ratón y sin hacer ruido para ver que iba hacer baba con orunmila, se esconde entre las hiervas; y tan pronto ve que baba se detiene y comienza a cavar un agujero bastante profundo al pie de una mata de iroko (Ceiba), entierra a orunmila hasta la cintura con los brazos hacia bajo de la tierra, eleggua corre y se lo dice a su madre bembo (Yemaya) y entre los dos deciden no dejar morir a orunmila quien debe llevarle la comida todo los días sea eleggua. En el mismo instante que baba entierra a orunmila, pierde la memoria y lo olvida todo. Al poco tiempo nace Shango quien era un niño fuerte y hermoso. Como Baba había hecho la promesa que todos los hijos que nacieran después de la afreta que hizo Oggun, los mataría, Bembo temerosa entrega Shango a Dada la hermana mayor de este para que lo crié. Se lo llevo Dada, vestido de rojo todo y le encargo que lo criase. Pasaron varios años y Dada quiso que Shango conociera a sus padres, lo vistió de colorado y lo llevo a casa de Baba. Yembo al ver llegar a su hijo se puso a llorar y baba también lloraba al saber que era su padre, se sentó a Shango en las piernas y se puso a jugar con el. Shango que era muy despierto, le pregunto a su madre por que su madre Yembo lloraba tanto y parecía no estar contenta con su visita. Baba le contesto que no era cierto que ella llorara por su presencia y el le dijo que un día con calma le contaría todo, ya que ni el mismo recordaba bien todas las cosas que habían sucedido antes de que el naciera. Baba le pidió a Dada que se lo llevara a ver todos los días. Pasaron un par de años y cada vez que Shango entraba, Bembo era un mar de lágrimas, y esto tenía disgustado a Shango pues desde chico tenia muy mal genio, y también le molestaba que su hermano Ozun estuviera constantemente tirado en el suelo al pie de la puerta y no se levantaba para nada. Este día decidió preguntarle a su madre que les había sucedido a todos ellos que parecían unos locos; ella siempre pegando gritos desaforados, el otro hermano tirado por el suelo y el padre que no recordaba nada antes de que el viniera al mundo. Yembo le contesto que ella no podía hacer nada por Baba, ni decirle a el lo que pasaba en la familia, por que el secreto de todo lo tenia su hermano Eleggua. Como Shango y Eleggua se querían mucho y se llevaban muy bien, este se dirige a su hermano para que le cuente todo lo que sabia respecto a su nacimiento y el mal que aquejaba a su padre. Eleggua le dijo entonces a Shango: “Coge la masa de tres guiros, tres pedazos de coco, tres plumas de loro, agua de lluvia y manteca de corojo, prepara todo esto junto a una Ceiba, déjalo tres días y tres noches, cuando lo saques haz un emplaste con cáscara de huevo molida y como tu eres el único que Baba carga y permite que se le acerque, cuando el abra la boca, pon un poco en la lengua, sienes y ojos”. Shango siguió las instrucciones de Eleggua al pie de la letra y al poco rato de untarle todas estas cosas a Baba, este empezó a recordar todo lo que había pasado y empezó a contarle todo a Shango sin dejar de narrarle también algunos pasajes de su vida que maravillosamente le venían a la memoria. Aquí es donde nace el canto a Shango que dice: “Ashe Shango Gue Mogue Gue Guo Orunmila Beguaga”, que quiere decir (mas o menos): de niño Baba le contó toda su vida a Shango y de Orunmila. Shango al escuchar todo lo sucedido, le tomo odio a Oggun que había sido el causante de todo esto. Al terminar su relato, Baba se lamento el haberle hecho daño a Orunmila que no tenía culpa de nada y dijo que para que todos les escucharan; le haría una penitencia muy severa, por lo que le había hecho Orunmila. Eleggua viendo la posibilidad de salvar a su otro hermano, que aun estaba vivo, enterrado al pie de la Ceiba, se acerco a su padre y le dice: “Baba, yo creo que usted no va a tener que hacer penitencia, bastante a sufrido con la perdida de la memoria y bastante a llorado mi madre Yembo”. “Que dices!- pregunta Baba. ¿Qué sabes tu, que puede aliviar mi dolor y el de tu madre?. “Escuche Baba un día al pasar yo por una Ceiba vi a un hombre enterrado hasta la cintura, me compadecí de el y todos los días le llevo comida. Este hombre es un gran adivino y mucha gente va a consultarle sus problemas al pie de iroko, pero nadie se atreve de sacarlo donde esta enterrado por temor a que su padre lo mate. Al escuchar su relato yo he pensado que quizás este hombre sea su hijo Orunmila”. Salio Baba hacia donde hacia tiempo había dejado enterrado a Orunmila, pero como todavía le fallaba algo la memoria se perdía de vez en cuando, cada vez que esto ocurría, Eleggua se le aparecía disfrazado de diferentes formas y le indicaba el camino correcto. Por fin llega donde estaba orunmila, quien al ver a su padre le reconoce y le dice: “Iboru Baba Mi” y Baba le contesta “Ibosheshe Orunmila, Iboru Apetegbi Orunmila”. Baba lo saco del agujero y le pidió que lo perdonase y que regresara con el a la casa. Orunmila lo abrazo y le dijo que el no tenia rencor contra su padre, pues sabia lo que le había pasado por su cabeza, pero que el no se podía ir de ese lugar, ya que la Ceiba le daba sus palos y los caracoles que tenia alrededor para que el adivinara y de eso vivía. Baba contesto que no se preocupara y acto seguido fue a la Ceiba, le dio unas monedas que llevaba con el y le prometió que seria sagrada y respetada, si permitía que el cortara un pedazo de madera y el hiciera un tablero de adivinar a Orunmila. Iroko estuvo de acuerdo dándole uno de sus pedazos mas lindos, con el y en el mismo lugar, Baba confecciono un tablero redondo, recogió arena al pie de la Ceiba y se la entrego a Orunmila diciéndole: “Tu eres adivino y adivinaras en mi casa con este tablero de Iroko, todo buen Oluwo tendrá que consultar contigo antes de hacer nada”. Orunmila le replico: “Maferefun Eleggua, Maferefun Shango, Maferefun Baba”. Al enterarse Oggun que su padre había recuperado la memoria y rescatado a Orunmila, decidió por primera vez, en tantos años ir a la casa de su padre. Entro en ella y lanzándose a los pies de Baba le dijo: “Baba, no me maldiga mas, yo quiero también estar en su casa, déjeme que yo sea quien me ponga la penitencia para toda la vida. Yo le prometo a usted que mientras el mundo sea mundo, yo haré todo el trabajo que halla que hacer, de día y de noche trabajare yo”. Donde nace el canto que dice: “Ogun Aguamile, Ogun Arere, Ogun Noble cobu cobu, Ogun Tocumbi”. Y Baba le responde: “Oshe, Oshe. “Así sea” – y siguió: “En mi corazón no cabe el odio para mis hijos. Tu Ogun vivirás junto a Eleggua junto a la puerta y para pasar por ella habrá que pedirles permiso a ustedes. A ti Ozun, que llevas tanto tiempo tirado en el suelo, levántate y párate en el lugar mas alto y cuando vengas al piso será nada mas para avisarnos que algo malo esta por ocurrir. Y que esta orden mía sea cumplida por los días y días por venir” ASHE TO IBANESHO………

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