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El Oráculo de Ifa

Blog dedicado al Conocimiento y enseñanza de la metodología de Ifá y de Osha y para compartir ideas sanas

La adivinación en Ifá

Publicado en 16 Noviembre 2010 por José Guerra Omo Obatala Awo ni Orula OjuaniBosa in IFA

El sistema de adivinación de Ifá es un extenso cuerpo literario compuesto por doscientos cincuenta y seis signos, letras o figuras, cada una con un nombre, características, y un orden específico que se respeta y mantiene a lo largo de toda la práctica religiosa (De Souza Hernández; 2003; pág. 35), y en el cual se presentan todas las situaciones posibles que puede atravesar un ser humano en el devenir de su vida (Op. Cit; pág. 44).

Como se dijo anteriormente, según la tradición ancestral yoruba toda persona antes de venir al mundo formula sus deseos para conformar su vida en la tierra frente a Dios y con Orula como testigo, por lo que nadie viene al mundo sin una tarea asignada para cumplir, y es la adivinación de Ifá la que pone en conocimiento a cada persona para qué vino al mundo, la auxilia contra los fracasos a lo largo de la vida por su desconocimiento, y le indica un verdadero sendero por el cual transitar para vencer los obstáculos que lo separan de sus propósitos originales y de Dios (Op. Cit; pág. 42).

El sistema de adivinación de Ifá constituye, por lo tanto, primeramente la forma de mejorar el destino del ser humano en su paso por la tierra, y para eso sus sacerdotes son transmisores -mediante las herramientas de la adivinación- de la sabiduría divina que desea que las personas se salven de los peligros y realicen positivamente sus vidas (Op. Cit; pág. 43), ya que Orula es capaz de transformar la desgracia en suerte y una mala actitud de la vida por una buena.

Los signos de Ifá se conforman cuando el sacerdote manipula las semillas de palma, y realiza según vayan indicando las semillas, ocho marcas sobre el polvo sagrado que se encuentra sobre un tablero debidamente consagrado (pág. Op. Cit; 36). Cada uno de estos signos -también obtenido mediante un instrumento consagrado llamado okpele o ekuele- tiene un número de historias (bien sea en verso o prosa) que contienen el mensaje específico que el interesado necesita para solventar la situación que lo llevó ante el oráculo de Ifá. Este cuerpo literario es tan extenso que resulta prácticamente imposible conocerlo de memoria, y se requiere de una vida completa de estudio sistemático para poder acercarse a él, y manejarlo adecuadamente. No obstante, un sacerdote de Ifá tiene el deber de cultivar su conocimiento y ejercitar su memoria constantemente para poder ayudar al interesado (Op. Cit; Pág. 39).

Estas historias la mayoría de las veces están recogidas bajo la figura de fábula, mito, o leyenda en los cuales el ser humano y sus circunstancias forma su núcleo articulador (Op. Cit; Pág. 37).

Aunque todos los signos u odu son importantes en Ifá, los dieciséis primeros son los que combinados entre sí dan lugar a otras doscientos cuarenta figuras. Las primeras son conocidas como meyi o dobles, y son consideradas como los reyes de Ifá. Las segundas son llamadas omolú o hijos de las dieciséis primeras figuras. Todas estas conforman los doscientos cincuenta y seis signos del sistema de adivinación de Ifá.

Cada una de las enseñanzas y principios contenidos en estos signos trascienden al tiempo y contienen además todo aquello que en el cielo se promete hacer en la tierra (Op. Cit; Pág. 41). Por otro lado, las ofrendas y prohibiciones que cada odu contiene, “son el generador necesario para desencadenar el flujo de energía que resolverá la situación o el problema” del interesado (Op. Cit; Pág. 44). Por esa razón, el pueblo yoruba tradicionalmente ha considerado a Ifá como una filosofía aplicable a todos los seres humanos sin importar el lugar de donde provengan (Ibidem).

Cada signo de Ifá contiene “su propia naturaleza intemporal y en ellos se hace referencia a los acontecimientos de la vida cotidiana y el camino para resolver satisfactoriamente los nudos que obstruyen el fluido positivo del crecimiento personal” (Op. Cit; Pág. 47). En ellos está contenido el gran acervo de experiencias acumuladas del pueblo yoruba, tanto las positivas como las negativas, por lo que puede afirmarse que no existe odu bueno ni malo, “sino que en la adecuada interpretación del oráculo , en el sacrificio, en la abstinencia del tabú y en la actitud del consultado están las posibilidades de crecer ante las dificultades”, porque aún cuando el resultado de los acontecimientos podría considerarse como predeterminado, los actos individuales en sí mismo no lo están (Op. Cit; pág. 54).

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